Lunes lunático. Nos hemos levantado a las 8 de la mañana, porque tenemos esta semana previa al comienzo del curso universitario, unas clases de comunicación en Essen, la ciudad con la que comparte universidad Duisburgo. Total, tranvía ha la estación de tren de Dusiburgo, tren de cercanías hasta Essen, y de ahí otro tranvía hasta la universidad. Para colmo hemos llegado tarde… Estoy en el segundo nivel (de 4 posibles). Las clases son muy interesantes, porque las imparten profesoras nativas, y sirven para poder desenvolverse en la ciudad. Mucho lenguaje hablado, y mucha pronunciación.
En el descanso nos hemos ido a tomar un té a la cafetería. Hemos ido una chica de Bayona (que me ha recordado que Pamplona y su ciudad están hermanadas), un Turko (que conocía ha osasuna, porque había eliminado al Trabzonspor) y una francesita (no ha dicho una palabra). Pues bien, este grupeto tan majo ha sido determinante, porque… ninguno de nosotros sabíamos volver a la clase donde estábamos al principio. Y ya os podeis imaginar, sube edificio, baja edificio, que si esto me suena… que si por aquí es la tercera vez que hemos pasado… total, hemos llegado a clase a las 12 (una hora perdidos!!!), y a las 12:15 nos dice la profesora que se tiene que ir al médico. Wonderbar!
He aprovechado para volverme a Duisburgo, que es donde había quedado con el profesor. Me he comido un bocadillito, y antes de dar las 2, ya estaba entrando al edificio. Al tocar la puerta donde ponía el nombre de mi profesor, ha aparecido una chinita muy maja (que luego resultaba ser de Taiwan), y con su perfecto inglés, me ha dicho que Ingo (así se llama mi profesor) va a estar hasta al lunes en Valencia, y que ella me iba a introducir al grupo, y me iba a dar la bienvenida. Me enseña todo el edificio, me explica como va todo, me da un breve paseo por los laboratorios, y me presenta a unos 10-12 profesores. No creo que pase ninguno de los 30. En la primera planta se encuentra la secretaria, una señora de unos 50 años, muy cariñosa, y que habla también perfecto inglés. Me da planos de la ciudad, panfletos informativos… y un paraguas, para que lo lleve siempre conmigo, que siempre puede chispear algo. Se despide con un “its very kind to meet you”
Karlen (la chica de Taiwan) me explica que Ingo es el que me va a dar las instrucciones mas importantes para el proyecto, pero que mientras tanto puedo ir familiarizándome con los instrumentos, e ir mirándome un par de libros de fibra óptica de polímeros. Me manda también una especie de trabajillo para la primera semana, y que consiste en caracterizar (curvas V-I) unos trasmisores LED ópticos, lo que se traduce a, tomar medidas de 5 “bombillitas”, y representarlo en unas graficas. Me dice que ese trabajo ya está hecho, pero que dudan de que haya salido bien, y me mandan que lo vuelva a hacer. Me cuesta todo el dia el pillarle el truquillo, pero al final ya lo tengo mas o menos dominado.
La verdad es que me ha dado muy buena impresión el grupo de trabajo, pero aún estamos solo al comienzo.
Son las 5, vuelta para casa. (Los horarios son de
Para cenar les hago a los granadinos una pasta al roquefort que se chupan los dedos. Se quedan sorprendidísimos cuando les pregunto que hacemos de segundo plato… al parecer en Andalucía se cena mu ligerito.
Luego vamos a un pub y nos tomamos un par de cervecillas con el danés, un turco, Juan (el de Valladolid) y una chica francesa de mi clase. La cosa no va a mayores, y para la una estamos en casa.
Conclusiones del día: Hay que ir dejando estas salidas nocturnas poco a poco, puesto que la pasta y el sueño son dos máximas que pueden dar mas de un disgusto.
Bihar arte guztiei

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